miércoles, 1 de agosto de 2007

Entrevista Marcos Loayza


Radiografía andina

“El Estado de las cosas” es la cuarta película del director boliviano Marcos Loayza. Con un guión libre basado en el informe de Desarrollo Humano, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el cineasta intenta construir la asombrosa diversidad de un país que vive un profundo cambio político y cultural. En una entrevista en La Paz, el director repasa su trayectoria, reflexiona sobre la actualidad boliviana y habla de la ruptura con el cine político.

Texto: Nicolás García Recoaro
nicolasgarciarecoaro@yahoo.com.ar

El objetivo parecía difícil: crear un film documental que retratara las miles de caras, voces y paisajes de un país en “constante cambio”, según explica el director boliviano Marcos Loayza, desde un cafecito ubicado en pleno centro de la ciudad de La Paz. “El dinamismo y los cambios que ha vivido la sociedad boliviana en las últimas décadas es una de las grandes riquezas que tiene nuestro país. Si visitas Paris no ha cambiado mucho desde Napoleón, pero nuestras ciudades y nuestra historia, si lo han hecho, y de forma asombrosamente dinámica”, reflexiona el director.
Hace poco más de dos años, cuando Bolivia vivía uno de sus momentos políticos y sociales más duros (luego de las renuncias de los desprestigiados presidentes Gonzalo Sánchez de Lozada y Carlos Mesa), un equipo de cineastas comandados por Loayza comenzaba a recorrer el país de punta a cabo. Con “El Estado de las cosas”, su cuarto film, Loayza arriesga en la construcción de un guión que da voces y cuerpo a personajes y problemáticas que han tomada notable importancia a partir de la apertura de la Asamblea Constituyente que se lleva adelante en la ciudad de Sucre. La construcción de un Estado pluriétnico, la discusión por las autonomías, la llegada de un indígena a la presidencia, las lenguas y tradiciones que muestran la diversidad de una sociedad plural son algunos de los tópicos que explora el documental y las más de 200 entrevistas que ha realizado el cineasta en estos dos últimos años. Además, el film forma parte de la difusión del Informe de Desarrollo Humano (IDH), del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Humano (DH), sin que pese sobre el mismo el yugo de respetar a rajatabla los lineamientos de esa institución.

-- ¿Te sentiste limitado por el informe de las Naciones Unidas a la hora de filmar la película?
-- Para nada. Había una base, que era el informe, pero la intuición y trabajo en el guión de la película corrieron por cuenta de mi equipo de trabajo. Se que arriesgaba mucho al hacer la película, porque en muchos aspectos se alejó bastante de lo que se planteaba en el informe. Sin embargo, también se dio un consenso muy grande entre ambas partes, todos cedimos un poco.

-- Antes hablabas de la diversidad de Bolivia, de la rapidez con que vive los cambios. ¿Sentís que eso aparece en la película?
-- Creo que Bolivia es un país de una vitalidad asombrosa. El dinamismo con que vivimos los cambios de los últimos años puede dejar sin palabras al mejor analista político. El tema es también lograr asimilar y adaptarse a los nuevos tiempos. En la película intentamos dar cuenta de ese dinamismo.

-- ¿Cómo fue el trabajo de selección de las más de 200 entrevistas que hiciste para la película?
-- El documental requirió de un arduo trabajo que incluyó más de 200 entrevistas con personalidades políticas, culturales y artísticas de nuestro país. Todo mixturado con música de Alajpacha, del Coro de San Ignacio, Glen Vargas, Kory Huayras y Yallo Cuellar, entre tantos otros artistas. No quería desafiar el lenguaje cinematográfico, el documental esta pensado en un formato clásico. No quise hacerme el innovador con planos secuencia de diez minutos u otros recursos. Buscaba emocionar y no aburrir, las reglas básicas del cine.

-- En tus anteriores films se ve una intención de romper con toda una tradición del cine boliviano. Creo que todo eso nació con tu primera película, “Cuestión de fe”.
-- La película “Cuestión de fe” la comenzamos con una ideología bien “patria o muerte”, o hacemos la película o morimos en el intento. Creo que la película tiene una lógica que se organiza en base al respeto a la cultura popular. Había una intención muy marcada en “Cuestión de fe” de respetar a esa cultura popular, que rompía con el cine político de los setenta, un cine más bien de denuncia y que se ubicaba por encima del espectador. Cuando se hablaba de cine boliviano en Europa se esperaban películas de la guerrilla y de los mineros combativos. Nosotros pensábamos que nuestra gente no sólo necesitaba verse solo en eso, sino que también se tenía que conocer como un pueblo enamorado, alegre y divertido. Quisimos romper ese imaginario del cine político, donde como cineastas nos empezamos a plantear que se puede tener otra posición política, quizás errada, quizás más desorientada que la del cine de los setenta, pero siempre guardando y buscando la calidad de la película. Un cine honesto que no pontifica y que se sitúa a la misma altura que la del espectador.

-- ¿Es muy complicado filmar en Bolivia?
-- Es muy complicado ser cineasta en Bolivia. Ahorita todos los cineastas deben dinero al CONACINE. Son deudas impagables y no hay subsidio y ayuda, por la falta de apoyo del Estado. “Piratas del caribe” es una película que se está dando en 18 de los 22 cines que hay en el país, y casi no hay espacio para el cine nacional.

--¿Cómo ves la realidad política de Bolivia?
-- La llegada de Evo al poder es algo positivo y la Asamblea Constituyente también, sin embargo siento que muchas veces se pierde el rumbo en discusiones sin sentido. Ahora se habla del veto y del cambio de capital a Sucre, y se olvidan discusiones más profundas como la autonomía y la pobreza.


El Estado de las cosas
Para el rodaje de “El Estado de las cosas”, Loayza y su equipo recorrieron Bolivia de canto a punta, durante más de dos años. En cada estación recogió palabras, gestos, melodías y pasiones que intentan retratar el verdadero “estado de las cosas” del país.
De las 200 entrevista realizadas para el film, solo entraron 60. Entre las personalidades entrevistadas aparecen: el presidente Evo Morales, el canciller David Choquehuanca, el poeta Humberto Quino, el vicepresidente Álvaro García Linera, el sindicalista Genaro Flores, Javier Medina y Casimira Rodríguez, entre otros.
El notable afiche de la película es una obra del inconfundible artista plástico paceño Sol Mateo y la banda de sonido del film está integrada por músicos de la talla de Yalo Cuellar, Glen Vargas, los Alajpacha y Los sapitos Mealla (entre otros).

El director
Marcos Loayza (La Paz en 1960). Es cineasta y documentalista. Entre sus principales obras se pueden destacar la multipremiada road movie “Cuestión de fe”, “Escrito en el agua” y “El corazón de Jesús”.