lunes, 1 de octubre de 2012

Llora urutaú


libros

Llora llora urutaú

 Por Nicolas G. Recoaro

“Los paraguayos que disputaron su tierra a los que la invadieron, madres que defendían a sus hijos, hijos que defendían a sus madres, son dignos de respeto y de piedad. Los que redujeron esta nación a un puñado de mujeres macilentas no son, no pueden ser más que asesinos”, denunciaba Rafael Barrett en El dolor paraguayo algunas décadas después de que la Guerra de la Triple Alianza devastara al país guaraní. Un siglo después, la escritora marplatense Mercedes Rubio dedica su primera novela a cartografiar la tragedia sudamericana más ominosa del siglo XIX. Para eso se apoya en la figura decimonónica, orientalista y por demás borgeana del capitán Richard Francis Burton: agente secreto británico, diplomático erudito, traductor de Las mil y una noches y primer occidental que puso pie en la Meca. Burton recorre el teatro de operaciones para escribir las cartas desde los campos de batalla del Paraguay, donde da cuenta de los auténticos motivos de esta guerra fratricida, las disputas diplomáticas paridas en coquetos salones porteños y la magnitud del genocidio guiado contra el pueblo paraguayo por una alianza sudamericana solventada por las libras inglesas.
A partir de un extenso y revelador trabajo historiográfico, Rubio toma el desafío de reconstruir la trama oculta del conflicto. Y su novela funciona como un espejo que a veces deforma y otras veces reforma la visión sobre una prolongada masacre, una guerra impopular en la cual la soldadesca argentina, brasileña y uruguaya fue llevada al frente engrillada o a punta de pistola, y que en más de una oportunidad pasaba al bando paraguayo para detener la matanza y combatir contra el Buenos Aires de Mitre. Más de un millón de paraguayos murieron durante la guerra, casi el noventa por ciento de la población masculina del país. Desde la sociología se explica que una de las características del genocidio como práctica social es que no termina con las muertes que provoca sino que se inicia. La literatura latinoamericana parece no estar libre de tal continuidad. Los papeles de Burton demuestra que pueden escribirse buenos libros que ayuden a comprender sus dilatados efectos.
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