domingo, 20 de diciembre de 2009

Nota Periodismo mapuche en Miradas al Sur


Hoy en Miradas al Sur, entrevista a Pedro Coyuqueo, director del periódico mapuche Azkintuwe, y comentario sobre la coyuntura de medios en Chile.


Noticias desde Wallmapu

POR NICOLÁS GARCÍA RECOARO

Pedro Cayuqueo dice que es mapuche, mapuche y periodista. “Siempre me presento como mapuche porque esa es mi nacionalidad. Formo parte de un pueblo originario y siento que al reconocerme mapuche, estoy construyendo mi propia reivindicación identitaria. Y aunque los papeles dicen que mi nacionalidad cívica es la chilena, yo siento que esas son cuestiones circunstanciales. Como periodista estoy trabajando para que eso cambie”, explica mientras camina por las calles del barrio de Congreso, después de participar en un encuentro con otros comunicadores indígenas de Argentina y Bolivia.

Cayuqueo es oriundo de una comunidad mapuche rural de la novena región del sur de Chile y vive desde hace varios años en la ciudad de Temuko. Desde el año 2003, dirige el periódico Azkintuwe y la agencia de prensa mapuche AZ. “Desde nuestro origen, como medio mapuche nos preguntábamos cómo la prensa de Chile y Argentina representaba y trataba a los pueblos originarios, a los marginados sociales, a los sectores más desprotegidos de la población. La desigualdad, la discriminación y fundamentalmente el racismo aparecieron como resultados de aquel primer diagnóstico que nos motivó a abrir un espacio para hacer visibles todas esas injusticias que los grandes medios preferían callar”.

-- ¿Cómo fue la génesis de Azkintuwe?
-- Azkintuwe, que significa “El mirador” en mapugundun, nuestra lengua nacional, es un proyecto periodístico que nació un 12 de octubre de 2003. La fecha no era casual, fue una forma de decir “aquí estamos”; de hecho, lo decíamos literalmente en nuestra primera edición, welu petu mogeleiñ, “aún estamos vivos”, fue nuestro primer titular de portada. Ese día nació el periódico en su edición impresa y meses más tarde, estrenamos su plataforma digital. De ello han pasado más de seis años, 40 ediciones en papel, cientos de crónicas, reportajes, entrevistas, columnas de opinión y más de 100 mil ejemplares impresos distribuidos en ambos lados del Wallmapu.

-- ¿Cómo vivieron el salto del llamado periodismo alternativo a conformar un medio con cobertura regional?
-- Han sido años de mucha maduración, tanto como comunicadores y también como militantes de la lucha de nuestro pueblo. De una u otra forma, Azkintuwe refleja la maduración de cada uno de quienes componen el equipo, en su mayoría activistas de la contrainformación que optamos un día por dar un salto hacia el periodismo profesional. En concreto, en algún momento esa mirada de la prensa alternativa como prensa marginal nos comenzó a incomodar a varios. Sentíamos que era posible hacer prensa siguiendo los códigos del “periodismo burgués”, por ponerle un rótulo, pero sin vender ni traicionar los principios. En eso estamos hoy y la verdad no creo que tengamos mucho que envidiar a otros medios en materia de rigurosidad y calidad periodística.

-- Como prensa mapuche se plantean borrar las fronteras entre los Estados argentino y chileno.
-- Nosotros levantamos un medio impreso con pretensiones audaces. Desde un primer momento reconocimos que la realidad de los mapuches no se circunscribe solo a Chile, sino que nos planteamos armar un emprendimiento que pudiera saltar la cordillera. Un medio de comunicación que estuviera más allá de los Estados chileno y argentino. En los primeros años tuvimos muchas trabas administrativas, económicas y aduaneras que nos jugaron en contra, pero finalmente las superamos. El periódico nos permite unir y reconectar a los mapuche que viven en el Estado de Chile con los que viven en el actual territorio argentino. El hecho de que el diario tenga casi el 50% de información sobre el Puelmapu, tiene un impacto social y geopolítico importante. El mapa que aparece en la portada del diario muestra el territorio mapuche ancestral en el cual la cordillera no era frontera, ni natural ni política, y ese es el mejor ejemplo para derribarlas.

-- ¿Cómo viven los mapuches la coyuntura política y social chilena?
-- En Chile, la coyuntura que vivimos los mapuches es la del conflicto con el Estado y con las empresas privadas que se adueñan de nuestras tierras y recursos naturales. En Chile gobierna una derecha camuflada de socialista. Un Estado y una sociedad donde florecen la discriminación y el racismo contra los mapuches, y que suma jugosos negocios con la concentración de medios (Ver recuadro). Un país donde el Estado, las empresas privadas y la Iglesia avanzan sobre los derechos de los pueblos originarios. Y desde una visión comunicacional, nuestra lectura de la realidad como medio mapuche parte desde el conflicto, y lamentablemente casi siempre terminan en el conflicto, sin soluciones.

-- En los últimos años, varias organizaciones mapuches han levantado su voz para denunciar las representaciones que ensayan los grandes medios cuando cubren cuestiones que los tiene como protagonistas.
-- El tratamiento que el pueblo mapuche recibe en varios medios de comunicación ha servido como instrumento para formular la cara política e ideológica de una dominación económica. Las permanentes noticias sobre la “violencia mapuche” acaban provocando una asociación terminológica: mapuche es igual a terrorista. Se nos criminaliza y estamos en absoluta desprotección con respecto a los derechos a la información, ya que las consecuencias de acciones políticas son tratadas subjetivamente por esta prensa escrita, con espacios amplios y exclusivos de sectores empresariales y grupos de poder político. Es una realidad que nos duele, pero que nos da fuerza para seguir avanzando como medio de comunicación indígena.

-- ¿Cuál es su posición frente a la realidad comunicacional de América latina?
-- Se está dando una batalla muy importante. Para los que vivimos en un Estado como el chileno, ver las realidades de otros países, como Bolivia o Ecuador, te llena de sana envidia. En ese marco deben surgir nuevos medios para dar cuenta de esas realidades. Y los que hacemos comunicación tenemos que dar una batalla súper difícil. Si bien ha habido cambios positivos en muchos países de Latinoamérica, espero que la ley de medios en Argentina siga ese rumbo, aun existen grandes monopolios que siguen ocultando nuestras luchas y reivindicaciones. Lamentablemente, estos monopolios están vivitos y coleando, pero eso nos debe dar más fuerza a los medios alternativos. Hay que romper las barreras para construir una auténtica comunicación popular. Como director de un medio indígena creo que hacer periodismo en las condiciones en que lo hacemos es un acto subversivo.


Recuadro

EL DUOPOLIO EN EL BALLOTTAGE
Chile no es ajeno al proceso de concentración de medios. "La situación de la libertad de expresión y de propiedad de los medios de comunicación, en un sentido democrático y plural, es peor que la que había en Chile a comienzos de los años 90, cuando se restituyó la democracia tras diecisiete años de dictadura”, sentencia la periodista y docente universitaria María Olivia Mönckeberg, en su último libro "Los magnates de la prensa - Concentración de medios de comunicación en Chile"(Debate, 2009). En su investigación, Mönckeberg detalla la historia de los medios de comunicación trasandinos, precisa los favores que algunos de ellos recibieron durante la dictadura del general Augusto Pinochet (1973 -1990) y describe las intrincadas redes políticas, económicas, sociales y religiosas que conforman el poder mediático. Entre los magnates de la prensa chilena aparecen los nombres de Agustín Edwards Eastman, propietario de la ultraconservadora cadena de diarios El Mercurio; Álvaro Saieh, cabeza del Consorcio Periodístico de Chile (Copesa); y el derechista Sebastián Piñera, dueño del multimedio Chilevisión y ganador de la primera vuelta de las elecciones presidenciales del pasado 13 de diciembre. Mönckeberg explica que desde hace casi 20 años, en Chile se ha construido un duopolio comandado por El Mercurio y Copesa, donde no hay lugar para voces críticas a sus líneas editoriales, adscritas a posiciones conservadoras en lo político y neoliberales en lo económico. Y agrega que esto también se explica porque todos los gobiernos de la Concertación -incluyendo el de Eduardo Frei (1994-2000), el otro candidato que pasó al próximo ballottage del 17 de enero- mantuvieron intactos el ordenamiento político-económico de carácter neoliberal impuesto por la dictadura. ¿Será por eso que la visión crítica sobre el rol de los medios de comunicación y la garantía del pluralismo informativo no han entrado en la agenda de los dos candidatos que aspiran gobernar desde el Palacio de La Moneda?