
martes, 30 de diciembre de 2008
Proyección de Yerba Mala

Otro fin de año

Salgan al sol
La fiesta de año nuevo de los pueblos andinos se llama el Willkakuti y significa el retorno del sol,
el solsticio de invierno que marca el comienzo de un nuevo ciclo. Radar esperó el amanecer en la milenaria ciudad de Tiwanaku: noche de térmica bajo cero, festival de rock, ritos andinos, feria y salteños ‘con poderes’, y hasta el presidente Evo Morales llegando en helicóptero.
Tiwanaku, Tiwanaku, Tiwanakuuuu!”, grita el nene voceador en la parada de los minibuses y trufis del Cementerio General de La Paz. El nene se llama Crispín y dice tener nueve años. Con su gorrito de béisbol y su chompa de universidad yanki parece uno de esos raperos del Harlem, pero no es más que una wawa boliviana que tiene que trabajar para llenar la olla de su casa. “¡Tiwanaku, Tiwanaku, mister, Tiwanaku, Tiwanaku, diez pesitos, pase nomás!”, y sin descanso rapea y abre la puerta de la camioneta, cobra los viajes y da el vuelto a los pasajeros. “Harto trabajo por el Willkakuti. Si hasta cinco pesitos he’cho hoy, amigo. Para el ají de fideo y un refresquito de desayuno, el resto para mi mamita”, dice mientras una fina helada cae del cielo y se vuelve cristal en el techo de la camioneta.
“¡Completos!”, grita la wawa y la movilidad empieza a escalar las empinadas calles de La Paz con destino final a la milenaria ciudadela de Tiwanaku, en pleno altiplano boliviano, a pasitos del eterno lago Titicaca. Sólo falta media hora para que “un nuevo día comience” 21 de junio de 2008 del calendario gregoriano y poco más de siete para que los primeros rayos del sol den inicio al año nuevo andino, el Machaq Mara 5516.
martes, 16 de diciembre de 2008
lunes, 15 de diciembre de 2008
Notas en Página 12

El espectáculo más grande del mundo
Durante más de 100 años, el circo fue el espectáculo más grande del planeta, con sus familias de equilibristas, domadores, payasos, fieras, trapecistas, hombres-bala, magos, contorsionistas y freaks que hechizaban a miles de espectadores en cada show. Las 600 páginas del recién editado libro The Circus: 1870-1950 (Taschen) recupera increíbles imágenes y afiches de aquellos años dorados, y repasa una historia de fraternidad, trashumancia, exotismo para las masas y nacimiento del marketing del espectáculo contemporáneo.
Por Nicolás G. Recoaro
El circo era el único espectáculo que regalaba la sensación de vivir en un sueño feliz”, confesó en una entrevista Ernest Hemingway, cuando lo consultaron sobre los placeres de su infancia. ¡Damas y caballeros! ¡Bienvenidos al circo! Los años dorados, entre mediados del siglo XIX y las primeras décadas del XX, en que aquellas caravanas pobladas por payasos, domadores, tragafuegos, fieras, trapecistas, hombres-bala, magos, contorsionistas y freaks regalaban imaginación y magia, y abrían una verdadera ventana al mundo. Pero además esas factorías de sueños fueron uno de los pilares de la naciente cultura popular americana e inventaron las reglas de la industria del espectáculo moderno.
ENTREVISTA > SIMON CAZAL
Piel naranja
Joja ha joayhu –unión e igualdad en guaraní– es el lema de Paragay, el primer espacio comunitario que le da pelea a la homofobia en las rojas tierras paraguayas. Simón Cazal, activista y director del proyecto, le pone el cuerpo a la discriminación y reflexiona sobre los nuevos aires que vive su país con la llegada del ex obispo Fernando Lugo a la presidencia: “Nos está dando sorpresas. Si hasta aseguró que respetará la unión entre personas del mismo sexo si es que el Congreso aprueba una ley”.
Seguir leyendo