sábado, 16 de junio de 2007

CRUCERO PUNK





Un crucero con los Sex Pistols

Por Nicolás G. Recoaro


El 7 de junio de 1977, en un barco repleto de jóvenes lookeados con tachas y alfileres de gancho se entonaba “God save the Queen”, el censurado himno de una banda conocida como los Sex Pistols. En el día del Jubileo de la reina Isabel II, el primer crucero punk surcó las aguas del río Támesis.

El Queen Elizabeth II navega por las sucias aguas del río Támesis. La noche se acerca y la silueta del Palacio de Westminster se dibuja sobre la ribera. Un joven con pelos parados y oxigenados salta como endemoniado entre los chicos punks que bailan en la popa del barco. “Dios salve a la Reina, Ella no es humana. Y no hay futuro, para el sueño inglés”, canta furioso el pequeño Johnny Rotten. Es la apoteosis de los Sex Pistols por el 25 aniversario de la Reina Elizabeth II. Es el contrafestejo de una Inglaterra que estaba a punto de estallar.
Parecía descabellada la idea de Malcolm McLaren, el manager y diseñador de ropa que llevó al estrellato a éste grupo de cuatro jovencitos con aspecto de“asesinos jóvenes atractivos” (como les gustaba llamarlos), que pasarían a la historia como los Sex Pistols. Rentar un barco y pasear a la banda censurada por sus irreverencias ante la Corona Británica y dar un recital náutico en el corazón mismo de Londres, en las propias narices de la realeza que celebraba el aniversario de plata de la coronación de la reina.
La proscripción de presentarse en suelo británico pesaba sobre los cuatro muchachitos londinenses, y que mejor manera de violar la prohibición que navegar las frías aguas del río que atraviesa la capital del antiguo imperio anglosajón, con la banda brindando su festín de música corrosiva y anarquista.
Era 7 de junio y la reina Elizabeth II encabezaba los desfiles y banquetes que celebraban el Jubileo de plata de su coronación, pero paralelamente, desde algún pequeño puerto en la ribera del Támesis, un barco rentado partía cargado con varias docenas de jóvenes crestudos, vestidos con ropas desgarradas y alfileres de ganchos metalizados. La comitiva, integrada por la elite que comandaría el estallido punk de la década del setenta estaba formada por Sid Vicious y su novia Nancy Spungen, Billy Idol, Joe Strummer (vocalista de The Clash) y los miembros de The Dammed, entre otros.
Acompañados por una buena cantidad de periodistas de las principales revistas de rock y de la prensa amarillista, los cuatro Sex Pistols iniciaron el ágape con una buena dosis de cervezas y declaraciones ácidas hacia la caza de brujas que se había ordenado en su contra. “No se escribe una canción como 'God Save the Queen' porque odies a los ingleses. Se escribe una canción así porque los amas y estás cansado de que los maltraten. No es un ataque hacia la reina en particular, sino hacia el gobierno británico en general”, explicaba Rotten a la Melody Maker durante la travesía.
Los Sex Pistols habían llegado a la cresta de popularidad pocos meses antes de embarcarse en el crucero anarquista. El núcleo inicial de la banda nace de la frenética guitarra de un hijo de obreros desocupados, Steve Jones, que cansado de la música progresiva de bandas como Yes o Genesis, decide formar una banda de música acelerada y minimalista. Poco después se sumarían el baterista Paul Cook y el bajista Glen Matlock. Durante esos años, el trío solía actuar con diversos nombres y tocar un rock elemental muy influenciado por los americanos The New York Dolls. Pero bajo el ala protectora de Malcolm McLaren, un excéntrico diseñador de ropa vanguardista londinense (fuertemente influenciado por el situacionismo y el sadomasoquismo) construyen la estética nihilista y insurgente que venían explorando. Pero la banda termina de conformarse con la llegada de Johnny Rotten como frontman del grupo. Por aquellos años, Rotten pasaba largas horas deambulando por los barrios marginales londinenses, y en una de esas rondas por Kings Road con su amigo Sid Vicious (futuro bajista de la banda), usando el pelo teñido de verde y una remera de Pink Floyd sobre la cual había escrito las palabras “I Hate”, el destino lo llevó al encuentro de los otros Pistols. Creyendo que su imagen y su actitud eran las indicadas para la banda, McLaren, Jones y Cook se acercaron a Johnny y le ofrecieron ser el vocalista del grupo. Más tarde regresaron a la tienda del manager y le pidieron que cantara junto al jukebox y Rotten los deslumbró con su estilo arrogante y psicótico. Cómo una buena obra de ingeniería, los Sex Pistols habían sido creados.
Luego de numerosas actuaciones donde comenzaron a despertar la excitación de la juventud británica y una serie de escándalos mediáticos (presentaciones televisivas y portadas en los principales tabloides amarillistas ingleses) los cuatro Pistols sufren la censura de sus singles al ser acusados de insultar a la sociedad civil británica y a la monarquía particularmente. Durante ese año, el puesto número uno del ranking musical quedaría vacío, ya que ninguna radio quería pasar sus singles por miedo a las protestas de las autoridades.
Los alaridos de Rotten y su forma de arrastrar la pronunciación de la r hacen enloquecer a los muchachos. “No future…No future…for you”, canta el pelirrojo en éxtasis. De fondo se oyen las sirenas de las lanchas de la policía que comienzan a rodear al Queen Elizabeth II. Los músicos arremeten con las estrofas finales de Dios salve a la reina. “Ni siquiera sabíamos de los festejos por el aniversario del Jubileo. En realidad, no nos importaba”, explicó Steve Jones años después de la regata.
Las crónicas de los diarios ingleses hablaron de los disturbios producidos por el grupo de antisociales. Rodeados por la policía, los Sex Pistols terminaron el concierto entonando “No Fun”. Por suerte para la historia de la realeza británica, la reina Elizabeth II jamás supo del incidente del crucero. Tampoco creo que los Sex Pistols la hubiesen invitado a la fiesta.