El 23 de febrero de 1964, el joven poeta Miguel Grinberg (Buenos Aires, 1937) escuchó a los Beatles por primera vez. Después de un periplo en tren de casi 1900 kilómetros a través de territorio mexicano, el cruce a pie del puente sobre el río Bravo que une Ciudad de Juárez y El Paso (Texas) y un picaresco diálogo con un oficial fronterizo estadounidense ("¿Viene caminando desde la Argentina?" "Si se queda sin dinero, ¿sus amigos lo ayudarían?" "Do you carry a gun?"), Grinberg almorzaba plácidamente en la terminal de ómnibus de Greyhound y repasaba mentalmente el itinerario que terminaría en Nueva York, hasta que estalló en el jukebox de la confitería la vigorosa melodía de Please Please Me y ya nunca nada volvió a ser igual: “El contacto sonoro me produjo una intensa taquicardia –recuerda Grinberg en el prólogo del recientemente publicado Memoria de los ritos paralelos–. Allí sucedía algo que impactaba la sensibilidad, sin filtros. Lo viví como una señal de bienvenida a un nuevo mundo.” Una reseña sobre el nuevo libro de Miguel Grinberg. Se lee completa por acá.
domingo, 27 de julio de 2014
viernes, 30 de mayo de 2014
La historia del "Q'iwa" Gerardo
"'Nunca desde que he nacido
/ he conocido la dicha / porque siempre la desdicha / andará delante de mí. / Dicha
que hoy poco duró / desdicha la llamo yo / desdichado el dichoso / que de
aquella dicha gozó'. Las penas del bailecito se hacían carne en la voz de
Gerardo Rosas y dejaban mudas a las siempre alborotadas audiencias de las
chicherías de la ciudad de Sucre. Es que Gerardo, el “Q’iwa”, sabía como pocos de
desdichas y rechazos por la elección de su identidad sexual en la
ultraconservadora sociedad chuquisaqueña de los años cincuenta." Así debería comenzar la nota publicada hoy en el suplemento Soy de Página 12, que con alguna errata involuntaria (seguramente por el apura en la edición final) se lee completa por acá.
La nota se complementa con este recuadro (que tampoco vio la luz):
LAMENTO
BOLIVIANO. Otra de las tantas
historias de vida del movimiento TLGB boliviano que rescata el libro de
Aruquipa, Estenssoro y Vargas, es la del afamado compositor cochabambino Jaime
del Río. El autor del emblemático taquirari “Oh Cochabamba querida”, que sufrió
en carne propia el rechazo de su familia por su identidad sexual, y desde muy
joven vivió un exilio forzado en la ciudad de La Paz.
“Una pena
tengo yo / que a nadie le importa / qué me importa de nadie / si a nadie le
importo yo. No quiero humillaciones / no quiero compasión”, confiesa Del Dío en
su cueca “Una pena tengo yo”, popularmente conocida como la “cortavenas”, y que
fue versionada por grandes grupos andinos como Wara, Los Ch’ascas y el Grupo
Bolivia. Para Aruquipa, esta cueca es un fresco en el cual Del Río describe “el
dolor de haber sido abandonado, el sentirse recogido por otra familia y su
homosexualidad en una época conservadora, en la que debió lidiar, seguramente,
con la discriminación y la soledad. Y llegó a ser un himno de muchos
homosexuales en los años sesenta.” El final de la breve vida de Jaime del Río,
en soledad y olvidado hasta por sus amigos, parece sacado de alguna de sus
eternas canciones.
lunes, 12 de mayo de 2014
No seas flojo
"Desde el escenario principal, el presidente Evo Morales, sus ministros y algunos diplomáticos disfrutan del aletargado show folklórico. Sobre una pequeña tarima, siete u ocho pibes enfundados en sus ponchos marrones y con los chulos multicolores en la cabeza, hacen sonar una melodía dulce con sus zampoñas. Hasta que de golpe, la explosión de guitarras, sintetizadores y batería dan la señal precisa para el frenético ingreso a escena de unos treinta bailarines que se sacuden en un pogo milenario, al ritmo de una versión metalera del tradicional tinku. Esto sucedió a principios de diciembre del año pasado, durante la ceremonia de promoción del Rally Dakar, que por primera vez pasó por el país andino: el evento llegó a su fin con la agitada actuación de la banda Alcoholika La Christo. En diálogo con Radar, el frontman Viko Paredes recuerda que la idea de mezclar metal y ritmos andinos le surgió durante la década del ’90, en una estadía en Washington. Paredes dice que en los Estados Unidos frecuentaba un restaurante que ofrecía los clásicos manjares de la comida boliviana –con música andina de fondo–, y el local estaba pegado a una discoteca en la que se pasaba tecno. El músico tuvo una suerte de iluminación cuando un día, desde la calle, escuchó la mezcla de los dos ritmos."
Nota en Radar de Página 12 sobre heavy metal boliviano. Se lee completo por acá.
domingo, 11 de mayo de 2014
Pintalo de Negro
"¿Quién mató a la novela policial latinoamericana? No se alarme, lector, la pregunta es simplemente retórica, y también bastante engañosa, como una pista mal plantada en la escena de un crimen. Es más, lejos del estado de agonía, y también cierta marginalidad, el género policial tiene por estos días una vitalidad indudable a nivel global, y Latinoamérica y, especialmente, la Argentina, con sus dificultades a cuestas, no han quedado al margen de esta gran ola. Mucha agua ha pasado bajo el puente desde la publicación en 1942 del clásico Seis problemas para don Isidro Parodi, de Borges y Bioy Casares, considerado un clásico de los cuentos policiales en castellano, con "¡un héroe argentino, en escenarios netamente argentinos!", como reza el dúo dinámico en el prólogo original del volumen firmado por Honorio Bustos Domecq. La historia siguió con el auge de las editoriales de la década del '40, la multiplicación de las revistas (versión criolla de las pulp magazine estadounidenses) que demandaban cuentos policiales, la primera antología local del género craneada por Rodolfo Walsh en 1952 y el cimbronazo que provocó pocos años después la publicación de Operación Masacre (1957), la clásica colección Serie Negra creada por Ricardo Piglia a finales de los años sesenta, y la posterior irrupción de nuevas voces: Osvaldo Soriano, José Pablo Feinmann, Guillermo Saccomano (por sólo nombrar un tridente potentísimo). Una historia por demás fértil y generosa que, más allá de cierta marginalidad que tuvo el género en décadas pasadas, actualmente intentan recobrar experiencias como la nueva colección Código Negro, dirigida por los escritores Rolo Diez y Roberto Bardini." Nota hoy en el suplemento Cultura de Tiempo Argentino. Se lee completa por acá.
domingo, 2 de febrero de 2014
Reportaje al pie de la horca
"Arriba, parias de la Tierra / En pie, famélica legión. / Atruena la razón en marcha, / es el fin de la opresión." Las estrofas comenzaron a escucharse con fuerza aquella noche del 8 de septiembre de 1943. Desde su celda en la cárcel berlinesa de Plótzensee, el escritor y periodista checo Julius Fucík cantaba La Internacional, mientras esperaba el momento de su ejecución. Cuentan que los oficiales de la SS tuvieron que amordazarlo para que se callara. Sin embargo, los nazis no pudieron tapar las voces de cientos de detenidos del pabellón 3 del penal, que entonaron el himno proletario cuando el escritor fue asesinado al amanecer, cuando despuntaban los primeros rayos de sol."
Una nota sobre la reedición de Reportaje al pie de la horca, de Julius Fucík, se lee en Cultura de Tiempo Argentino por acá.
domingo, 5 de enero de 2014
De coyotes, narcomariachis y polleros
"Setenta millones de personas cruzan por año el paso fronterizo que une San Ysidro con Tijuana. Del lado estadounidense hay radares y sensores sofisticados, cámaras dignas del Big Brother y sangrientas patrullas fronterizas armadas hasta los dientes. Al otro lado del muro, una marea humana silenciosa, debilitada por un largo peregrinaje desde el sur pobre del continente. Trabajadores migrantes, los 'espaldas mojadas' que pugnan por alcanzar el Sueño Americano. "Cuando en la tarde del 7 de junio de 2000 llegué al aeropuerto de San Diego como corresponsal del diario La Jornada, de México, tenía 51 años de edad y 30 de periodista. Nunca había trabajado en Estados Unidos, y creía que ya había visto y oído todo, o casi todo. Estaba en un error, pero entonces no podía saberlo. Uno nunca termina de aprender", confiesa Roberto Bardini en la introducción de su libro Águilas y gallinas. Crónicas de la frontera México-Estados Unidos, un grueso volumen que compila 36 relatos dedicados a reflexionar sobre la relación entre dos vecinos paradójicamente distantes, y que a la vez se sumergen en un áspero submundo poblado por narcomariachis, 'coyotes' y 'polleros'."
Reseña sobre Águilas y gallinas, en el suplemento Cultura de Tiempo Argentino, se lee por acá.
domingo, 15 de diciembre de 2013
Lonesome Traveler
En crónicas como "Los muelles de la noche desamparada", "Escenas de Nueva York" y "Pinches de la cocina de mar", Kerouac describe (con la intensidad de un cross a la mandíbula, y con un tempo preciso) la experiencia de estar perdido en la decadencia del imperio norteamericano: "Ah, América, tan colosal, tan triste, tan oscura, eres como las hojas de un verano seco que crujen antes de que termine agosto, estás desahuciada, cualquiera que te mira sabe que no te queda más que esa desesperación mustia, lóbrega, la certidumbre de la muerte eminente, los sufrimientos de esta vida, las luces de Navidad no van a salvarte ni salvarán a nadie.” Semblanzas frenéticas de la agitada vida cultural de los beatniks en las dos costas del país: los boliches de Greenwich Village, el Half Note, el Village Vanguard ("donde la atmósfera comercial está matando al jazz"); borracheras eternas, juckeboxes pintados con mujeres hawaianas, jam sessions y comilonas plagadas de hot dogs que cuestan centavos (la mayoría de los beatniks andan sin un cobre) mientras miran en la televisión del bar algún programa especial sobre Doris Day y sus vacaciones en el Caribe. También durante sus derivas urbanas, el cronista Kerouac esboza estrategias de fuga para evitar transar con la cultura oficial: "No nos hace falta andar dando la mano como diplomáticos, no necesitamos citas de ningún tipo y nos sentimos muy bien. Damos vueltas por las calles como chicos. Vamos a las fiestas, contamos lo que hicimos y la gente cree que es pura jactancia. Dicen: “¡Los beatniks, los beatniks...!"
Un artículo sobre Viajero solitario, en el suplemento Cultura de Tiempo Argentino, se lee por acá.
lunes, 9 de diciembre de 2013
Un mast'aku por el Indoamericano
domingo, 3 de noviembre de 2013
Cosa de negros
"Brasil fue el último país del mundo que liberó a sus esclavos, casi a finales del siglo XIX. La historia cuenta que en aquellos años, un libro titulado O Navio Negreiro, del poeta bahiano Antônio de Castro Alves, se transformó en un auténtico himno de liberación para los esclavos del gigante sudamericano. Más de un siglo después, el escritor Marcelino Freire decide actualizar aquellos cantos abolicionistas para mapear la vida de los marginales y desclasados que habitan en esa descomunal isla lingüística llamada Brasil. Quizá, como reza el epígrafe firmado por el músico y activista político Marcelo Yuka en uno de los relatos que integran el volumen: "Todo camión celular tiene algo de navío negrero." Reseña sobre Cuentos negreros, en Cultura de Tiempo Argentino. Se lee por acá.
domingo, 29 de septiembre de 2013
Dos, tres, muchos Vietnam
"Desde pibe, Vo Nguyen Giap supo lo que era pelear para sobrevivir. La historia no es demasiado conocida por estas pampas: Giap nació en 1911 en un pueblito campesino de mala muerte llamado Loc Thuy, en el norte de Vietnam. Sus padres eran pobres, sus vecinos eran pobres, casi todos los campesinos eran pobres en aquella colonia francesa que integraba Indochina. 'Todo el proceso de la lucha vietnamita debió basarse en el campesinado –predica Giap en Guerra del Pueblo–. En un primer momento, sin una definición clara de los contornos de la lucha, esta se hacía solamente por el interés de la liberación nacional, pero, poco a poco, se transformaba en una típica guerra campesina y la reforma agraria se establecía en el curso de la lucha.' A los 19 años, Giap dejó el pago chico y se mudo a Hanoi, donde comenzó a militar en grupos universitarios que luchaban por la independencia. ¿Sus principales armas? Saber leer y escribir. En la década del ’30, fue discípulo del marxista Truong Chinh y se afilió al Partido Comunista. Durante aquellos años también lo echaron de la universidad y pasó más de una noche encerrado en calabozos, acusado de agitador. En el ’37 terminó la carrera de Derecho, se casó con la militante comunista tailandesa Dang Tai Luang y coescribió junto a Chinh La cuestión campesina, una biblia de las luchas rurales. " Una nota sobre la reedición de dos libros del general Giap. Se lee en Tiempo Argentino por acá.
domingo, 11 de agosto de 2013
Una excursión a Wallmapu
"En el camino se aprende. Atahualpa Yupanqui decía que cuanto más largo es el camino, más hondas son las lecciones. En el principio de Una excursión a los mapunkies, primer libro de Agustina Paz Frontera, hay un viaje. Un periplo con ribetes académicos que se propone visibilizar las problemáticas contemporáneas de los mapuche (así en singular, porque che es sustantivo colectivo). ¿El punto de partida? Los medios de comunicación alternativos y las expresiones culturales de los mapuche urbanos. Los "mapurbes", como los llama el poeta santiaguino David Aniñir. Radios, publicaciones alternativas, murales, festivales de hip hop y punk que sirven como plataforma identitaria de las comunidades originarias que habitan el sur de la Argentina y Chile. "En enero de 2007 escuchar aquello de mapuche rapeando me parecía tan raro, una hibridación hermosa, una cosa cultural que fraternizaba y sonorizaba a medio mundo", cuenta Frontera al comienzo del libro."
lunes, 29 de julio de 2013
La biblioteca del diablo
Nota sobre La secreta vida literaria de Augusto Pinochet, el libro del periodista chileno Juan Cristóbal Peña. Se lee completa en el Radar de Página 12 por acá.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
