domingo, 8 de febrero de 2015

Ciencia ficción boliviana

La literatura actual del país que llegó a su primer satélite y al teleférico futurista que cruza el cielo desde La Paz hasta El Alto, confluye en la ciencia ficción como género mayor.
La última novela de Edmundo Paz Soldán, Iris (2014), transcurre en el planeta inventado con ese nombre. Si en ese mundo habitable los símbolos se valen de sincréticos materiales latinoamericanos (el fálico kurupí guaranítico, o el monstruo nocturno que roba la energía en los Naufragios de Álvaro Núñez Cabeza de Vaca), el tema del libro es la violencia política norteamericana, menos aquí la doméstica que la desplegada en sus guerras exteriores, en Irak o Afganistán.
Un fragmento de la Introducción de De la Tricolor a la Wiphala, publicado en el suplemento Letra Siete del paceño Página Siete. Se lee completo por acá.

domingo, 25 de enero de 2015

Alasitas 2015

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Cosmobolitan en la feria de Alasitas 2015, en Buenos Aires.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Chuy

Los chongos de Roa Bastos es una compilación de textos narrativos
contemporáneos de la nueva literatura del Paraguay. De los adjetivos expuestos, el de 'nueva' debería ser puesto en cuestión sobre todo en términos relativos: ¿cuál es la vieja literatura paraguaya?" Un artículo de Mateo Niro en la revista de estudios literarios latinoamericanos Chuy. Se lee por acá.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Menage à trois a la boliviana

"La pregunta inicial es de qué manera puede medirse la influencia que tiene en la literatura la actualidad de un país que acaba de confirmar por tercera vez a su presidente, que marca un nivel inédito de reservas y que por la promulgación de una nueva Constitución pasó de ser una república liberal a un Estado Plurinacional. En este sentido, los antologadores de De la Tricolor a la Wiphala. Narrativa contemporánea de Bolivia, Sergio Di Nucci, Nicolás G. Recoaro y Alfredo Grieco y Bavio, esbozan una respuesta afirmando que "si la narrativa de ficción parece desinteresarse de las urgencias del presente, es porque este se ha vuelto menos urgente, menos acuciante y desesperanzador", al tiempo que ubican como un logro del presidente Evo Morales que la literatura no hable de él, ni de su gobierno." 
Una reseña firmada por Mariano Zamorano en Cultura de Tiempo Argentino. Se lee por acá. 

sábado, 11 de octubre de 2014

El bolero triunfal de Sara Chura


La fiesta del Gran Poder es la celebración popular y religiosa más importante de la ciudad de La Paz. Por un día, miles de bailarines toman por asalto las empinadas calles de la sede de gobierno boliviana que se vuelve capital aymara del mundo. Fraternidades de morenos, diablos, tinkus y sicuris, vistiendo fastuosos atavíos, bailan para adorar al Señor del Gran Poder, único Cristo de tres rostros. Pero los menos creyentes viven la profunda libertad que nace de la fiesta. "Es como si todo fuera a cambiar de una manera radical, como si el mundo esperara la llegada de una instancia nueva, tan importante como el día o como la noche", confiesa el detective César Amato, "especializado en casos sin resolver", en las primeras páginas de Cuando Sara Chura despierte, ópera prima del escritor boliviano Juan Pablo Piñeiro.

Una nota en el suplemento Cultura de Tiempo Argentino, sobre la edición cordobesa del libro de Piñeiro, se lee por acá.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Loco Mundo Varieté


"Entre estas dos redacciones se articularon y entraron en alianzas mentalidades y perspectivas con tal grado de diversidad y heterogeneidad que esa convivencia era ya en sí misma una manera de decir: 'acá no somos fachos'", explica el escritor y periodista Osvaldo Baigorria en la Introducción del recientemente publicado Cerdos & Porteños (Blatt & Ríos), el libro que reúne los artículos y crónicas que con su firma aparecieron entre 1984 y 1987 en las legendarias revistas Cerdos & Peces y El Porteño. 

Nota en el suplemento Cultura de Tiempo Argentino, se lee completa por acá. 

viernes, 19 de septiembre de 2014

Un país con taquicardia


DE LA TRICOLOR A LA WIPHALA, Antología de la narrativa contemporánea de Bolivia, con relatos de Maximiliano Barrientos ° Erika Bruzonic ° Gary Daher ° Edson Hurtado ° Álvaro y Diego Loayza° Darío Luna ° Aldo Medinaceli ° Mauricio Murillo ° Juan Pablo Piñeiro ° Giovanna Rivero ° Virginia Ruiz P. ° Spedding ° Alejandro Suárez ° Wilmer Urrelo Zárate. PRONTO, EN Santiago Arcos Editor
Compilada y anotada por Sergio Di Nucci, Nicolás García Recoaro y Alfredo Grieco y Bavio.

domingo, 27 de julio de 2014

Magical Mistery Tour


El 23 de febrero de 1964, el joven poeta Miguel Grinberg (Buenos Aires, 1937) escuchó a los Beatles por primera vez. Después de un periplo en tren de casi 1900 kilómetros a través de territorio mexicano, el cruce a pie del puente sobre el río Bravo que une Ciudad de Juárez y El Paso (Texas) y un picaresco diálogo con un oficial fronterizo estadounidense ("¿Viene caminando desde la Argentina?" "Si se queda sin dinero, ¿sus amigos lo ayudarían?" "Do you carry a gun?"), Grinberg almorzaba plácidamente en la terminal de ómnibus de Greyhound y repasaba mentalmente el itinerario que terminaría en Nueva York, hasta que estalló en el jukebox de la confitería la vigorosa melodía de Please Please Me y ya nunca nada volvió a ser igual: “El contacto sonoro me produjo una intensa taquicardia –recuerda Grinberg en el prólogo del recientemente publicado Memoria de los ritos paralelos–. Allí sucedía algo que impactaba la sensibilidad, sin filtros. Lo viví como una señal de bienvenida a un nuevo mundo.” Una reseña sobre el nuevo libro de Miguel Grinberg. Se lee completa por acá. 

viernes, 30 de mayo de 2014

La historia del "Q'iwa" Gerardo




"'Nunca desde que he nacido / he conocido la dicha / porque siempre la desdicha / andará delante de mí. / Dicha que hoy poco duró / desdicha la llamo yo / desdichado el dichoso / que de aquella dicha gozó'. Las penas del bailecito se hacían carne en la voz de Gerardo Rosas y dejaban mudas a las siempre alborotadas audiencias de las chicherías de la ciudad de Sucre. Es que Gerardo, el “Q’iwa”, sabía como pocos de desdichas y rechazos por la elección de su identidad sexual en la ultraconservadora sociedad chuquisaqueña de los años cincuenta." Así debería comenzar la nota publicada hoy en el suplemento Soy de Página 12, que con alguna errata involuntaria (seguramente por el apura en la edición final) se lee completa por acá. 

La nota se complementa con este recuadro (que tampoco vio la luz): 

LAMENTO BOLIVIANO. Otra de las tantas historias de vida del movimiento TLGB boliviano que rescata el libro de Aruquipa, Estenssoro y Vargas, es la del afamado compositor cochabambino Jaime del Río. El autor del emblemático taquirari “Oh Cochabamba querida”, que sufrió en carne propia el rechazo de su familia por su identidad sexual, y desde muy joven vivió un exilio forzado en la ciudad de La Paz.
“Una pena tengo yo / que a nadie le importa / qué me importa de nadie / si a nadie le importo yo. No quiero humillaciones / no quiero compasión”, confiesa Del Dío en su cueca “Una pena tengo yo”, popularmente conocida como la “cortavenas”, y que fue versionada por grandes grupos andinos como Wara, Los Ch’ascas y el Grupo Bolivia. Para Aruquipa, esta cueca es un fresco en el cual Del Río describe “el dolor de haber sido abandonado, el sentirse recogido por otra familia y su homosexualidad en una época conservadora, en la que debió lidiar, seguramente, con la discriminación y la soledad. Y llegó a ser un himno de muchos homosexuales en los años sesenta.” El final de la breve vida de Jaime del Río, en soledad y olvidado hasta por sus amigos, parece sacado de alguna de sus eternas canciones. 

lunes, 12 de mayo de 2014

No seas flojo


"Desde el escenario principal, el presidente Evo Morales, sus ministros y algunos diplomáticos disfrutan del aletargado show folklórico. Sobre una pequeña tarima, siete u ocho pibes enfundados en sus ponchos marrones y con los chulos multicolores en la cabeza, hacen sonar una melodía dulce con sus zampoñas. Hasta que de golpe, la explosión de guitarras, sintetizadores y batería dan la señal precisa para el frenético ingreso a escena de unos treinta bailarines que se sacuden en un pogo milenario, al ritmo de una versión metalera del tradicional tinku. Esto sucedió a principios de diciembre del año pasado, durante la ceremonia de promoción del Rally Dakar, que por primera vez pasó por el país andino: el evento llegó a su fin con la agitada actuación de la banda Alcoholika La Christo. En diálogo con Radar, el frontman Viko Paredes recuerda que la idea de mezclar metal y ritmos andinos le surgió durante la década del ’90, en una estadía en Washington. Paredes dice que en los Estados Unidos frecuentaba un restaurante que ofrecía los clásicos manjares de la comida boliviana –con música andina de fondo–, y el local estaba pegado a una discoteca en la que se pasaba tecno. El músico tuvo una suerte de iluminación cuando un día, desde la calle, escuchó la mezcla de los dos ritmos."

Nota en Radar de Página 12 sobre heavy metal boliviano. Se lee completo por acá. 

domingo, 11 de mayo de 2014

Pintalo de Negro

"¿Quién mató a la novela policial latinoamericana? No se alarme, lector, la pregunta es simplemente retórica, y también bastante engañosa, como una pista mal plantada en la escena de un crimen. Es más, lejos del estado de agonía, y también cierta marginalidad, el género policial tiene por estos días una vitalidad indudable a nivel global, y Latinoamérica y, especialmente, la Argentina, con sus dificultades a cuestas, no han quedado al margen de esta gran ola.  Mucha agua ha pasado bajo el puente desde la publicación en 1942 del clásico Seis problemas para don Isidro Parodi, de Borges y Bioy Casares, considerado un clásico de los cuentos policiales en castellano, con "¡un héroe argentino, en escenarios netamente argentinos!", como reza el dúo dinámico en el prólogo original del volumen firmado por Honorio Bustos Domecq. La historia siguió con el auge de las editoriales de la década del '40, la multiplicación de las revistas (versión criolla de las pulp magazine estadounidenses) que demandaban cuentos policiales, la primera antología local del género craneada por Rodolfo Walsh en 1952 y el cimbronazo que provocó pocos años después la publicación de Operación Masacre (1957), la clásica colección Serie Negra creada por Ricardo Piglia a finales de los años sesenta, y la posterior irrupción de nuevas voces: Osvaldo Soriano, José Pablo Feinmann, Guillermo Saccomano (por sólo nombrar un tridente potentísimo). Una historia por demás fértil y generosa que, más allá de cierta marginalidad que tuvo el género en décadas pasadas, actualmente intentan recobrar experiencias como la nueva colección Código Negro, dirigida por los escritores Rolo Diez y Roberto Bardini." Nota hoy en el suplemento Cultura de Tiempo Argentino. Se lee completa por acá.