domingo, 29 de mayo de 2016

Yo no me quiero casar, ¿y usted?

De blanco y radiante, ella se relaja mientras la maquilladora hace su trabajo. “El make up depende mucho de la personalidad de la quinceañera”, dice Alejandra Gilse y aplica una fina capa de base neutra sobre el rostro de la doncella. El agitado ambiente en el subsuelo del Regente Palace Hotel, en pleno microcentro, no le mueve un músculo de la cara a la muchacha. Una vez delineados sus ojos achinados, la joven confiesa: “Me llamo Sandra, soy modelo. Voy a pasar ropa de 15, pero tengo 32. En el fondo, todas siempre tenemos 15 años.” 
Novios, quinceañeras, padres de las “niñas bonitas” y curiosos pispean las novedades. Todo indica que la cascada de chocolate, la globoflexia y los cascos de realidad virtual marcarán tendencia este año. “La gente empieza a vivir la fiesta ya en la exposición”, dicen a coro Sandra y Mariana, las organizadoras de eventos que hace dos años parieron la Expo Bridal & My Sweet 15, uno de las tantos encuentros temáticos dedicados al rubro en la Argentina. “Es una feria distinta, no es masiva: la gente se toma un trago, baila y se tira globos”, agregan. La concurrencia del ágape ronda las 600 personas; muchos parten hacia la pista, donde comienza el primer show de la tarde: Spectrum, el robot de led. 
El mercado de las bodas factura más de $ 2000 millones anuales en el país. La cifra se triplica en el caso de los festejos de las teenagers. “Hace 20 años estoy en esto, creció mucho y se puso más exigente”, cuenta Rolando, un veterano dueño de salones de fiesta del Gran Buenos Aires. “La costumbre de festejar sigue, pero más que nada se hacen los 15, hoy un 80% son cumpleaños y sólo el resto, bodas.”
Como un árbol de Navidad, Spectrum perrea en la pista flanqueado por dos voluptuosas partenaires. “Tiene que haber un show, son muchas horas de fiesta”, sostiene Valeria, mamá de Julieta, quien en cuatro meses vivirá su noche soñada. Cuando el robot-humano dispara su cañón de hielo seco sobre la platea, la joven ansía: “Va a ser una noche especial, para disfrutar con todos los que quiero.” Ya sin el casco forrado de luces protegiéndolo, Martín se relaja sorbiendo un gin tonic: “La gente elige el show porque Spectrum baila, hace trencito y agita. Nunca falta el atrevido que te golpea, pero son gajes del oficio. Hay que ganarse la vida y Spectrum me da de comer.” 
Plata quemada
En los años cincuenta, Roland Barthes explicaba que este tipo de festejos eran parientes del potlach, el ritual de derroche y ostentación de bienes que realizaban comunidades originarias de América del Norte. Consumo en el sentido en que se consume la madera en las llamas. “Es como prender fuego medio palo en ocho horas”, comenta Sergio Calvo, el papá de una quinceañera que empieza a hacerle sentir el proceso ígneo en su cuenta bancaria. Calvo hace números: “Un cubierto por persona está casi 1300 pesos. Ahí tengo 300 mil, más 50 mil de las fotos, 25 mil por el vestido completo. Necesitás 500 lucas para hacer algo bueno.” Ante la estampida de precios, el estoico padre encara la organización con tiempo: “Todavía falta un año, pero ya me vengo informando. Yo haría otra cosa –dice, respira hondo y mira con ternura a su hija–, pero si me lo pide la nena, hago el esfuerzo.”
Sin esfuerzo, aplicando dosis precisas de paciencia zen, el chef Luciano Miguele talla la corteza de un zapallo. Oriundo de Chaco, se gana el pan trabajando en fiestas desde hace 40 años. “Me gusta la creatividad que me permiten el buffet froid y el tallado. Soy especialista en escultura de hielo”, explica y le da forma a una flor de loto. “Hay trabajos que pueden demorar 20 minutos, y otros una semana”, reconoce y recibe el aplauso de un grupo de padres que analiza conchabarlo para sus festejos. Antes de despedirse, advierte: “Admiro a Rodin, pero sigo mi propio estilo.”
Para vestir santas y novias
Almodóvar dijo alguna vez que el matrimonio es una excusa para que existieran los vestidos de novia. No se equivocaba. ¡Cuántos tules, brocados, encajes, rasos, apliques y terciopelos! Es quizás, el vestido, un monumento en honor a la “pureza femenina”, coronado por una lluvia de blanco arroz. Siempre el omnipresente blanco, aunque esté algo pasado de moda. “Ahora se usa mucho el marfil, el off white. Todo en inglés, los nuestros son vestidos importados”, resalta Karina, una de las dueñas de Vestidos Express. “Son para la novia de hoy, que no tiene tiempo para nada, está juntada, tiene hijos, trabaja y estudia.” Karina se muestra atenta a los caprichos de la moda: “Ahora se usan la gasa y el encaje, con breteles”, aclara y se lamenta porque las descomunales colas Capilla y Watteau corren serio peligro de extinción. “A veces puede ser una pesadilla entender lo que quiere una novia, pero la mujer quiere el vestido, quiere la fiesta, sueña con eso.” Y ese sueño tiene un precio: sus vestidos cotizan entre 5500 y 16 mil pesos.
“Me interesan los vestidos atípicos”, explica Eliana Von K y resalta los detalles de sus creaciones de estilo rococó. “Bien ceñido al cuerpo, con faldas de princesa recontra armadas, mucho miriñaque, corsé asfixiante y el busto que sale como un balcón.” Dice que la mayoría de las quinceañeras le piden propuestas más cómodas, y sobre todo no muy caras. “Hay de todo. Las novias están de nuevo con la onda princesas.” A Eliana no le queda otra que adaptarse a la restauración monárquica. 
No lejos de la pasarela donde en minutos desfilará una manada de modelos ataviadas de punta en blanco, la diseñadora Jésica Jiménez hace apología de las tonalidades oscuras. “¿Quién dice que la novia tiene que estar vestida de blanco?”, pregunta la dueña de Imperia Gothic Couture. De estilo medieval, lolita y obviamente gótico, sus diseños incluyen detalles con calaveras, tachas, cruces y cadenas. Una simbología que haría recular a las niñas y novias más beatas. Inspirados por el fallecido diseñador inglés Alexander McQueen, la “reina hooligan” de la moda, sus vestidos incluyen cuellos corset con aires victorianos. “La confección es un trabajo totalmente artesanal, puede llevarme más de un mes.” Su última creación, un vestido con aires steampunk color tierra, puede adquirirse por menos de 5000 devaluados pesos. 
“Pero querido, falta un detalle importante. Una novia, sin el ramo, está incompleta”, advierte Cristina. Esta emprendedora del diseño floral cuenta que se aprovisiona de la materia prima que engalana sus productos en el Mercado de las Flores de Barracas. “Cuando la novia es bajita, mejor que use un ramo no muy importante”, aconseja y recuerda el fastuoso ramo que lució la espigada Lady Di en su boda: “Los europeos están mucho más acostumbrados a la flor. Acá son muy minimalistas. Las chicas piden una hoja, una flor y listo el ramo.” 
Final de fiesta
La fila india de novias recorre la pasarela. La felicidad es música y ritmo y disciplina en el desfile, en la evocación del “alma pura” de la mujer y del estilo “Frida Kahlo” que proponen los diseños de la casa María de la Cruz. Desde las bandejas, custodiado por una pared de bolas de espejo, el DJ Hernán Castro dispara temas melosos. “En cierto punto me siento como un arquitecto, porque veo el espacio y en base a eso construyo la fiesta”, explica cuando la velada en el subsuelo alcanza su techo. Consultado sobre lo que no puede faltar en un casamiento, no duda: “’New York, New York’, de Frank Sinatra, porque le da glamour, algo de Aretha Franklin y el carnaval carioca, aunque esté medio demodé el ‘pe, pe, pepepepé’ de Disco Samba.”
Cuando la última modelo deja la pasarela, las novias, sus consortes y muchos padres de quinceañeras se agolpan frente a las barras para sorber de golpe el último trago de la expo. El barman Cristian Blachar trabaja a destajo. Prepara generosos daiquiris que harían delirar a Ernest Hemingway.  Al ser consultado sobre anécdotas picantes en algún festejo, prefiere mantener el secreto profesional. “Lo que pasa en las fiestas, se queda en las fiestas."

Crónica publicada en Tiempo Argentino / fotos: Dani Baca. Se lee por acá. 

domingo, 8 de mayo de 2016

Palermo, me tenés seco y enfermo

La gatera se cierra. El ritmo de la respiración de los caballos se acelera, también el de 40 mil personas. Señal de largada. Palermo es una olla a presión que estalla. Old Bunch, el favorito que conduce el eterno Pablo Falero, toma la punta sin dificultad. Pero la ventaja le dura poco. Juan Carlos Noriega, con Lindo Amor, se le pone a la par. Pegadito viene Le Blues. Un poco más atrás, como quien no quiere la cosa, Margot. Con el jockey brasileño Altair Domingos como socio, inicia una remontada que quedará para la historia. El zaino de aires tangueros es un rayo que atraviesa la pista. Lo sigue de cerca Romaño, conducido por Juan Villagra. Pero Margot vuela en la recta y se consagra en el República. Tres cuartos de cuerpo sobre Romaño. De yapa, tiempo récord y delirio de la afición. Menos de dos minutos para el infarto. 
Un par de horas después, el hipódromo es casi un desierto y los últimos burreros se dispersan en la noche de Palermo. Algunos van hacia la estación de tren más cercana o esperan el colectivo. Los que tuvieron suerte paran un taxi. Por la otra puerta se ve entrar a los noctámbulos que, en las máquinas tragamonedas, apostarán hasta bien entrada la madrugada. Casi todos buscan lo mismo. Salvarse. 
Crónica sobre el Gran Premio República Argentina en Tiempo Argentino, se lee por acá. 

domingo, 1 de mayo de 2016

Memoria del fuego


"Junto a sus hijos Kevin y Harry, los Rodríguez arribaron a Buenos Aires en junio de 2005. Dejaban atrás una Bolivia golpeada por la crisis, antes de la llegada al poder de Evo Morales. La represión popular que siguió a la llamada 'Guerra del Gas' terminó de sellar la suerte familiar. Su futuro estaba en la Argentina. No era la primera vez que Luis debía migrar para sobrevivir. 'Unos vecinos de mi barrio, El Tejar, me habían traído a trabajar a Buenos Aires en el año '94. Me quedé tres años.' El anzuelo de la convertibilidad atrapaba entonces a millones de migrantes con la ilusión de hacerse de unos ahorros y retornar o enviar al terruño un puñado de dólares. Pero las máquinas y la tuberculosis eran impiadosas en los talleres, y era muy ancha la grieta entre la ganancia del fabricante y el jornal del costurero."

Una nota sobre el juicio por la tragedia en el taller textil clandestino de la calle Luis Viale. Se lee en Tiempo Argentino por acá. 

domingo, 10 de abril de 2016

El futuro ya llegó


En el principio hubo un grito. “Lo que pasó en Alemania fue una especie de trauma para nuestra generación. Como alemán, vuelvo sobre mi propia historia. Por supuesto que no somos culpables de lo que sucedió durante la guerra, pero hay un destino alemán muy especial, hay una enorme vergüenza. Y tal vez sea por eso que la manera alemana de tocar este tipo de música siempre suena un poco diferente, al menos en comparación con otros lugares de Europa. Se parece más a un grito”, advierte el saxofonista Peter Bröntzmann en el prólogo de Future Days: el Krautrock y la construcción de la Alemania moderna, el fascinante libro del periodista inglés David Stubbs, editado por Caja Negra. Durante la Segunda Guerra Mundial, el padre de Bröntzmann había peleado en el ejército alemán y fue capturado por los rusos. El hombre jamás habló sobre aquellos años sangrientos, y se negó hasta antes de morir a reconocer ese “grito” de la música de su hijo. Quizá, como especula Stubbs en diálogo con PERFIL desde su Londres natal, ese silencio terrible y el grito que surge de él son algunos de los dolores vitales que están presentes en el nacimiento del Krautrock.

Se lee completa por acá. 

miércoles, 20 de enero de 2016

Cosmobolitan


El domingo 24 de enero sale a la calle Cosmobolitan, la revistita de Alasitas de la Revista Jallalla. La podés conseguir en Parque Avellaneda. Saludos, Ekekos...

domingo, 17 de enero de 2016

Hit the Road Jack


No podían faltarle jamás un cuaderno de espiral, un manual de guardavías de tren o un anotador contable. Cualquiera servía. Por dondequiera que vagase, Jack Kerouac siempre tenía a mano algo de papel y una lapicera para tatuar una idea, componer un haiku o simplemente retratar su deriva existencial. Este no era un rasgo anómalo en un escritor de estirpe vitalista como Kerouac. "La noche de ayer fue triste y lluviosa. Mi madre me planchó la ropa; comimos algo, charlamos; ocasionalmente nos miramos con furtiva tristeza. Quizás escribo esto para prevenir a todos los viajeros –la noche antes del viaje es como la noche antes de la muerte. Así me sentía. ¿Adónde voy realmente, y para qué? ¿Por qué siempre debo viajar de aquí para allá, como si no me importara dónde uno está?", se pregunta Kerouac en una entrada de su diario fechada el 30 de agosto de 1949. Ir a la vida para volver y escribirla. Con su mochila al hombro, Kerouac salía a la ruta para encontrar una nueva forma de hacer literatura, una nueva manera de narrar la experiencia. Haciendo dedo en el camino. 
Diarios (1947-1954). Mundo soplado por el viento (Editores Argentinos, traducción de Martín Abadía) es la flamante edición en castellano de los alucinantes diarios que escribió Kerouac entre junio de 1947 y febrero de 1954. El agitado período en el que creó sus dos primeras novelas publicadas: El pueblo y la ciudad y En el camino. En la portada del libro, una instantánea tomada por el poeta Allen Ginsberg en 1953, Kerouac fuma un cigarrillo frente a una escalera de emergencia del East Village neoyorquino. El escritor mira el océano de rascacielos que emergen en Manhattan y parece meditar con su facha a mitad de camino entre James Dean y Jack London. Una imagen posada que inmortalizó al Kerouac "icónico": el escritor que cambiaría la literatura del siglo XX. Pero a diferencia de esta fotografía, no hay nada que sea pose en los diarios. “Rebosante de inocencia juvenil y de tenacidad en su madurez para encontrarle sentido a un mundo pecaminoso, estas páginas revelan a un artista serio tratando de descubrir su voz verdadera. Llámenle 'la educación de Jack Kerouac' si así lo desean", advierte en la Introducción del volumen el historiador Douglas Brinkley, hombre a cargo de la edición final de los diarios. 
Mundo soplado por el viento contiene las reflexiones de un lector incansable y su educación sentimental, sus iluminaciones y meditaciones religiosas, y retratos de sus agitadas derivas urbanas por Nueva York y San Francisco. Además de los mapas del gran país del Norte dibujados a mano alzada y aun las decenas de crónicas de viaje de ese correcaminos incansable que fue Kerouac, durante este período de su vida de “estilo idealista de Nueva Inglaterra, místico y nebuloso”...

Se lee completa en Tiempo Argentino, suplemento dominical de Cultura por acá. 

domingo, 3 de enero de 2016

Se prende fuego


"Los seis relatos que integran Una casa en llamas se sumergen en densas profundidades. Sus personajes viven y perviven atravesados por el alcohol, la errancia, la soledad, las pesadas herencias familiares, la locura, el desamor, y aun por la redención. Son hombres y mujeres, casi todos jóvenes, que antes de consumirse lentamente, prefieren arder. Un luchador de catch curtido y casi cuarentón enfrenta el ocaso de su carrera; una mujer busca vengarse del hombre que en un pasado imposible de recordar –e imposible de olvidar– la entregó a un grupo de secuestradores; un hombre abatido que le cuenta a una prostituta algunas historias que vivió con su padre pirómano; un joven investiga unas imágenes de familia que sin embargo parecen fotogramas de una película snuff. Personajes que derivan por los anillos, hoteles, bares y otros canales de la "Miami sin mar" que es Santa Cruz de la Sierra."

Sobre Una casa en llamas de Maxi Barrientos, hoy en Tiempo Argentino. Sale sin firma por el conflicto en el Grupo 23. Se lee completa la reseña por acá. 

domingo, 25 de octubre de 2015

Maiakovski descubre América


"'Necesito viajar. Para mí, el contacto con todo aquello que respira vida casi sustituye la lectura de libros.' Así se confiesa Vladimir Maiakovski en las primeras líneas de Mi descubrimiento de América. El libro editado recientemente por Entropía rescata las alucinantes crónicas de viaje que el padre del futurismo ruso escribió durante su deriva por el norte del continente americano, en la tercera década del siglo XX.  
Hombre de la Revolución de Octubre, agitador de barricada y, fundamentalmente, filoso poeta. En 1925, ya consagrado en la Unión Soviética, Maiakovski decide cruzar el Atlántico y embarcarse en un viaje iniciático por América del Norte, para estrechar lazos con el movimiento obrero local. El viaje duró casi cuatro meses, de julio a octubre de 1925, e incluyó una breve parada en Cuba, algunos semanas en México y una larga estadía en varias metrópolis de los Estados Unidos. En sus crónicas, el poeta condimenta con jugosos detalles sus impresiones: los 18 días en alta mar y la encarnizada lucha de clases que libran los pasajeros, su fugaz y tórrido paso por La Habana, la violencia de las corridas de toros y la primavera muralista que florece en México, y su entrada no tan triunfal al país del Tío Sam, el verdadero objetivo del viaje." 

Una reseña en el suplemento Cultura de Tiempo Argentino, se lee por acá.   

sábado, 3 de octubre de 2015

Cholitas anfibias

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Hace unos días, la Corte de La Haya aceptó la demanda de Bolivia para recuperar una salida al Pacífico: para la sentencia, en el Palacio Quemado deberán esperar. ¿Qué lugar ocupa el océano en el imaginario boliviano? Nicolás García Recoaro reconstruyó la Guerra del Pacífico y viajó a Bolivia Mar, la playa que el Gobierno peruano cedió en 1992, para narrar un enclave entre el respeto y el olvido. Adelanto de la antología "Hora boliviana", publicado por la editorial El Cuervo. 

Se lee completo en la revista Anfibia por acá.