viernes, 18 de mayo de 2012
El Gran Poder Travesti
martes, 13 de marzo de 2012
lunes, 30 de enero de 2012
Bolivia construcciones

Híbrido, mestizo y heterogéneo, la crónica parece ser el género por excelencia para retratar las diferentes capas de la realidad boliviana. Bolivia a toda costa reúne crónicas del país andino. El esfuerzo de las editoriales paceñas que lo editan hace que por primera vez se distribuya su catálogo en la Argentina.
Por Nicolas G. Recoaro
La crónica parece un género hecho a la medida de Bolivia. Su carácter híbrido, mestizo, todo terreno y rizomático la han transformado en un género ideal para narrar el presente del primer Estado plurinacional del continente americano. Quién lo hubiera dicho, un género “anfibio” para contar las historias de un país que no tiene salida al mar. Seleccionadas y prologadas por el sociólogo y escritor Fernando Barrientos, Bolivia a toda costa. Crónicas de un país de ficción, libro coeditado por las editoriales paceñas El Cuervo y Nuevo Milenio (que por primera vez distribuyen su catálogo en la Argentina), reúne crónicas de 14 autores que se proponen narrar al país andino-amazónico desde algunas de sus historias mínimas o acudiendo al relato personal, barroco e intimista. Heredero de una larga tradición de libros de no ficción que podríamos remontar hasta las fabulosas Crónicas de la Villa Imperial del Potosí colonial de Bartolomé Arzans de Orsúa y Vela, los relatos de la Guerra del Chaco de Augusto Céspedes, las aguafuertes paceñas del maldito Jaime Sáenz y las crónicas etílicas de Víctor Hugo Viscarra, Bolivia a toda costa se inscribe en esa tradición, tramando relatos que narran grandes y pequeñas mitologías del presente. Un patchwork por demás heterogéneo y diverso, que son algunos de los rasgos identitarios esenciales del país.
Autores reconocidos dentro de las fronteras del Tíbet sudamericano como Edmundo Paz Soldán, Alex Ayala, Liliana Colanzi, Maximiliano Barrientos y Darwin Pinto, entre otros, que provenientes de campos muy diversos –como la literatura, la sociología, el periodismo o la crítica musical– proponen un rosario de relatos que evitan los lamentos bolivianos, y más bien bucean las encrucijadas que fundan a la Bolivia contemporánea.
Bolivia a toda costa. Fernando Barrientos (Compilador) El Cuervo-Nuevo Milenio 325 páginas
Historias como la del sastre paceño Sillerico, responsable desde hace cuatro décadas del vestuario personal y la coquetería de los presidentes bolivianos; los testimonios de un grupo de hip-hoperos alteño que alaba a Dios cantando rap en aymara a más de 3500 metros de altura; la crónica agitada del pantagruélico festejo y el backstage del primer “Día de la Reivindicación Marítima” en el estadio más grande de Chuquiago Marka, nombre aymara de la sede de gobierno del país andino; las memorias del narcotraficante que quiso cancelar la deuda externa de Bolivia a cambio de que se le permitiera operar su negocio sin trabas burocráticas; el diario de campaña de un candidato campesino a alcalde que va y viene entre su natal Arbieto y la lejana Virginia sin nunca dejar de fantasear, y más.
En el prólogo, Barrientos destaca la diversidad de miradas y graduaciones para narrar la agitada realidad boliviana que aparece en los textos: “Un tiempo con una carga intrínseca de novedad y cambio. Un tiempo veloz que se percibe como denso y prolongado por la intensidad de los acontecimientos. Un momento irradiante desde la cultura en el que se cuestionan estructuras de jerarquía y de legitimidad. Tiempos interesantes. La hora boliviana”.
Entre las crónicas que escriben este borrador de la futura historia del país andino, quizás algunas de las más destacadas sean “Kosmische cumbia”, el relato de Javier Rodríguez que se encarga de desentrañar los ocultos vínculos que existen entre la cumbia boliviana y el post punk de Joy Division o The Cure; las confesiones de “Berlín, Santa Cruz”, donde la escritora cruceña Giovanna Rivero recuerda su particular e íntima relación con las empleadas domésticas que trabajaron en su casa; o la crónica de largo aliento “Esclavos made in Bolivia”, galardonada con el premio Ortega y Gasset de Periodismo 2007, en la cual el periodista Roberto Navia se sumerge en el infierno que viven los migrantes que trabajan en los talleres ilegales de las dos ciudades donde viven más bolivianos: Buenos Aires y San Pablo. Pequeñas grandes historias que, lejos del muestrario exótico y las postales for export, traman las escenas de una road movie por el abigarrado mapa humano del país más pobre e injusto de América del Sur; un pueblo que vive, desde la llegada de Evo Morales al poder en 2005, uno de los cimbronazos democráticos más importantes del siglo XXI.
domingo, 22 de enero de 2012
La asunción del Paraguay
La asunción del Paraguay
Una antología con título provocativo y que, contra la idea de muestrario, publica dos textos de cada autor, reúne la obra de nuevos narradores paraguayos, la mayoría de ellos volcados a un imaginario urbano lejos del clásico Paraguay rural.
Por Hugo Salas
Es cosa sabida que la producción interna de las distintas literaturas nacionales de América latina por lo general no trasciende las fronteras de la propia región salvo por obra y gracia de la consagración ibérica . Recuérdese, fuera de chiste, que el premio más importante otorgado a la literatura en “castellano” (el Príncipe de Asturias) al día de la fecha, continúa otorgándolo la corona española. Así, para aumentar sus escasas chances de ser leídos en Argentina, los escritores de “aquí nomás”, Chile, Paraguay, Bolivia, Perú, dependen de una consagración transcontinental, y lo mismo ocurre con el escritor argentino que quiera ser leído en los países limítrofes. A falta de políticas nacionales o regionales, siempre se dijo que el circuito de editoriales independientes constituido en la última década en cada uno de estos países “pobres” sería capaz de cubrir esa falta, pero si se revisan con atención sus catálogos, al menos en Argentina, se advertirá en ellos una marcada abundancia de autores locales, europeos y a lo sumo latinoamericanos híper consagrados.
En este contexto, la publicación de Los chongos de Roa Bastos, selección de relatos de nueve escritores paraguayos, supone tanto una apuesta como una provocación al sistema de circulación de la literatura latinoamericana. Tras una introducción que sorprende no sólo por su claridad sino también por lo acotada (es sabido que, en ocasiones, estos espacios sirven más para la publicación de extensos trabajos académicos que para ilustración del lector), se agolpa entre sus páginas la producción de Cristino Bogado, Nicolás Granada, Montserrat Alvarez, Domingo Aguilera, Javier Viveros, José Pérez Reyes, Damián Cabrera, Edgar Pou y Douglas Diegues. A diferencia de la clásica antología “muestrario”, los compiladores han preferido incluir dos textos de cada uno de ellos (salvo en el caso de Aguilera, de quien se publica un único relato de más de 40 páginas), lo que permite una mejor comprensión de sus interrelaciones y también de las variantes de cada una de esas individualidades.
En líneas generales –desde luego injustas, como cualquier generalización–, se advierte en los autores un fuerte afán de originalidad, heterogeneidad, contaminación y mezcla, tanto en los procedimientos, materiales y temas narrativos (estruendosamente urbanos, en contraposición a la imagen de un Paraguay rural) como en la variedad lingüística. Las relaciones fluidas con el guaraní y el portugués brasileño, así como también el registro de singularidades fonéticas, es una preocupación constante, delatada por ortografías y gramáticas inusuales (“Los domingo de tarde me voy unto a mi amigo Dexter, que é taxiboy y etríper profesional en la actualidá, que ante era músico integrante de los Mariachi Loco, luego fubolita de Libertá y hoy por hoy el epecialita en actividades venérea má sofiticado y exlusivo de la farándula asuncena”) o francas mezclas idiomáticas de sabor idiosincrático (“Yo y mío amigo Charles Bronson caminábamos por la manhana soleada de la calle Palma... Yo le dizía a Charles Bronson que las yiyis paraguayas tem algo que solamente las yiyis paraguayas tienen”).
Así como algunos de los autores, en entrevistas y textos, han señalado que Roa Bastos –mentado no sólo en el título sino también en el relato “El chongo de Roa Bastos”– supo construir una imagen exportable del Paraguay, basada en un pasado rural ya inexistente en el momento mismo de su escritura, no es menos lícito advertir en este conjunto –reactivo en gran medida a ese antecesor– una imagen del paisaje urbano caótica, bullanguera, exuberante y crasa que tal vez constituya, a su manera, la “postal” de nuestros días, iluminando el modo trágico en que toda pregunta por el ser nacional, toda búsqueda de sabor local, aun la más auténtica, no escapa a una serie de prejuicios y estereotipos interiores y exteriores históricamente variables, pero igualmente férreos. Acaso la nacionalidad no sea mucho más que eso.
domingo, 11 de diciembre de 2011
Sobre chongos y costas bolivianas
jueves, 1 de diciembre de 2011
Bolivia a toda costa en Buenos Aires

Las memorias del narcotraficante que en su día quiso pagar la deuda externa del país a cambio de que se le permitiera operar su negocio sin obstáculos; la historia de unos cantantes de hip hop que alaban a Cristo rapeando en aymara; anécdotas que nos permiten entender el fútbol como un fenómeno dador de identidad; una inmersión saenzeana en lo insólito que anida en la cotidianidad de Chuquiago Marka; las peripecias de un curandero menonita perdido en los tristes trópicos; la revelación del inexorable parentesco entre el post-punk y la cumbia boliviana; el diario de campaña de un candidato campesino a alcalde, que va y viene del campo a Estados Unidos sin dejar de soñar nunca.
Y más, mucho más.
No se busque en esta compilación un muestrario de exotismos. O un complaciente carnaval de postales for export. Ni mucho menos un rosario de 'lamentos bolivianos'. Esto es lo que somos y vemos y vivimos. Y así es como lo contamos."
jueves, 17 de noviembre de 2011
Chongos en Villa Ocampo y Tiempo Argentino
martes, 15 de noviembre de 2011
Muestra de Cine "Buenos Aires Indígena"

21 al 23 de noviembre, en el Centro Cultural de la Cooperación (Av. Corrientes 1543, CABA.)
1º muestra de Cine Indígena en Buenos Aires “BAIn”
domingo, 6 de noviembre de 2011
Todas las costas de Bolivia

"Bolivia a toda costa. Crónicas de un país de ficción" es un libro con selección y prólogo de Fernando Barrientos, que acaba de aparecer por la editorial boliviana El Cuervo. La antología reúne crónicas de Álex Ayala, Maximiliano Barrientos, Wily Camacho, Liliana Carrillo, Liliana Colanzi, Christian Kanahuaty, Mario Murillo, Roberto Navia, Edmundo Paz Soldán, Darwin Pinto, Nicolás Recoaro, Giovanna Rivero, Javier Rodriguez y Leonardo de la Torre.
martes, 1 de noviembre de 2011
LOS CHONGOS EN VILLA OCAMPO

El sábado 5 de noviembre hay sopa, chipá, Arnaldo André, caña y kachaka en Villa Ocampo, a las 16 horas, presentación con la participación de varios autores venidos del Paraguay.
martes, 25 de octubre de 2011
LLEGANDO LOS CHONGOS

La literatura paraguaya contemporánea late al calor de los nuevos tiempos tórridos que vive el país. Un Paraguay que celebró en el 2011 su Bicentenario, en 1811 declaró su doble prescindencia de monarcas españoles y de comerciantes rioplatenses. Hoy la tierra sin mal que añoraban los jesuitas, la yuy marane `y de los tupí guaraníes, tiene más hectáreas sembradas con soja transgénica y marihuana que naranjas, más mafiosos que dictadores.
Es un país rural que reclama la reforma agraria, y un país de ríos y represas que lucha por la soberanía energética.
Un país demográficamente joven y veinteañero que hace con sus lenguas los experimentos literarios más arriesgados, más temerarios y más fructíferos.
Los narradores convocados en Los Chongos de Roa Bastos (Domingo Aguilera, Montserrat Álvarez, Cristino Bogado, Damián Cabrera, Douglas Diegues, Nicolás Granada, Edgar Pou, José Pérez Reyes y Javier Viveros) así lo demuestran.
domingo, 9 de octubre de 2011
Hijo de exilio

